¿Somos Dioses? Segunda Conclusión

No es necesaria la vida para que un universo exista, pero parece ser que es inevitable, como dice la canción “con el tiempo y un ganchito” la vida se ha de crear.

Ese “ganchito” es lo que podríamos llamar “Dios” y la vida misma es su expresión máxima.

Y antes de avanzar más necesito aclarar algo: al decir “Dios” no me refiero al personaje infantil, vengativo y bromista, ni al personaje amoroso, compasivo y sádico que encontramos en la Biblia dependiendo si la lee de atrás para adelante o de adelante para atrás; “Dios” es algo que va más allá de cualquier cosa… y al decir “algo” y “cosa” ya estoy metiendo mucha confusión.

Tu diario personal es tu Biblia personalLas estrellas nacen, viven y mueren siguiendo leyes matemáticas que podemos comprender, gracias a ellas podemos hasta predecir su comportamiento.

La vida, aunque hasta cierto punto predecible, hace lo que le pega su regalada gana.

La vida está hecha del mismo material que compone las estrellas, planetas, nebulosas y todo lo que existe… pero sólo la vida busca reproducirse y prosperar, conscientemente o no, pero lo hace por su voluntad, se mueve por sí misma.

Esa “voluntad” es donde reconozco la presencia activa de Dios. Espero haberme aclarado un poco.

Continuando con el tema: Si la vida es Dios y nosotros tenemos vida, entonces somos parte de Dios… simbólicamente hablando.

Desde este punto de vista, todo lo que podemos decir de Dios deberíamos aplicarlo a nosotros mismos, por ejemplo, y me cae como anillo al dedo, todo lo que dije antes de Dios lo puedo decir de mí mismo: personaje infantil, vengativo, bromista, amoroso, compasivo y sádico.

¿Qué es lo que dice, mi estimado lector, usted acerca de Dios?

Vamos a repasar la oración del Padre Nuestro, enseñada por Jesucristo a sus discípulos y a interpretarla desde este punto de vista:

Padre Nuestro – Esto es una expresión de FRATERNIDAD, decir que existe un Padre NUESTRO es decir que todos somos hermanos.

Que estás en los Cielos - ¿Estamos en los Cielos? Antes no era correcto decir el nombre de Dios por lo que se reemplazaba con “Padre”, “Señor”, “Eterno” o “Los Cielos”, quizá aquí se está diciendo que estamos en Dios… o somos Dios.

Santificado sea tu nombre – Me parece que aquí se da un consejo y uno muy bueno: que tu nombre sea sinónimo de virtud.

Venga a nosotros tu reino – Nuevamente, se expresa una esperanza de que descubramos que somos Dios.

Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo – Hágase nuestra voluntad en lo físico y en lo mental, o en otras palabras ¡seamos hombres libres!

Y perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden – mi interpretación es totalmente directa: si nosotros perdonamos a otros, debemos ser igual de compasivos con nosotros mismos.

No nos dejes caer en la tentación – en una palabra AUTOCONTROL.

Y líbranos del mal – creo que el mal viene de la ignorancia, así que para liberarnos de él debemos ESTUDIAR.

En otro escrito explico mi primera conclusión ante la idea de que somos Dioses, en este segundo ensayo llego también a una segunda conclusión.

Mi primera reflexión puede resumirse en una palabra: IGUALDAD

Esta segunda reflexión se resume también en una sola palabra: RESPONDABILIDAD

Como Dioses no podemos culpar a NADIE real o imaginario de lo que hacemos.

No deberíamos de poner nuestros problemas en el Dios externo que nos han enseñado, debemos de asumirlos, enfrentarlos y resolverlos como nuestro Dios interno.

Todo lo que hacemos, bueno o malo, viene de nosotros únicamente, no existe un “espíritu de infidelidad” como dicen algunos pastores cristianos, no hay Diablo que nos haga engañar a nuestra pareja, hay ignorancia y simple calentura mal enfocada.

Si somos Dioses verdaderos no podemos culpar al Diablo porque no hay Diablo, o cuando menos no hay Diablo externo a nosotros, ese “Diablo” sería en todo caso un símbolo de nuestros propios vicios.

Cuando pedimos ayuda a Dios es a nosotros mismos a quienes la pedimos, por eso ese sabio dicho de Dios “ayúdate que Yo te ayudaré”; yo no creo que Dios escuche oraciones, pero sí hace caso a nuestro actos.

¿Quieres pedirle a Dios por la salud de un enfermo? Mejor visita o llama a ese enfermo, esa acción le dará más salud que el rezo de mil santos.

Soy yo el responsable de mis actos, no mis padres por cómo me criaron, no mis maestros por cómo me educaron, no es la sociedad, el gobierno ni la iglesia quienes deban tener el control de mí.

Tu vida es la manifestación activa de Dios, es únicamente tuya la responsabilidad de cómo la uses y es una responsabilidad Divina por ser la vida Sagrada

¿Cómo es Dios en ti?, ¿absurdo e incoherente como el de la Biblia?, ¿o maravillosamente indescriptible como la vida misma?

Si yo soy Dios entonces yo soy RESPONSABLE… y LIBRE.

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