Celebrar el “Día de Brujas”

Cuando se acerca esta fecha, el 31 de octubre, muchos grupos religiosos comienzan a decir que no debería de celebrarse el Día de Brujas, que es contrario a las creencias cristianas o católicas, etc. y que son cosas del diablo promovidas por satánicos.

Mounstros por fuera, niños por dentro. Disfrutamos ser lo que tememos porque así vencemos al miedo.Para acabar pronto diré: ni Dios ni el Diablo existen, así que en realidad ¿qué tiene que ver eso de la religión o el satanismo con celebrar un día disfrazándonos de monstruos?

Pero bueno, vamos a suponer que sí existe Dios y que sí existe el Diablo para hacer interesante la discusión.

Dicen las iglesias que no se debe de celebrar Halloween por que hace referencia al satanismo y estaríamos celebrando al mismísimo Demonio. Si un satánico va a una misa católica y se sienta al frente y hace todo lo que hacen los demás, es decir, canta, responde a los salmos, se levanta, se sienta, se arrodilla, hace la señal de la cruz y hasta comulga, todo sin creerlo en su corazón, es decir, todo lo hace de manera hipócrita pero sólo él lo sabe, ¿entonces resulta que está "adorando a Dios"? Claro que no, porque si él sabe que es hipócrita, es decir, que hace todo lo que se espera que haga en misa pero no lo cree y no lo siente también lo sabe Dios porque Él sabe lo que hay en el corazón de los hombres y podrá engañar a todos los demás haciéndoles creer que es un buen cristiano pero a Dios no lo engaña.

Si un niño se viste de diablo y juega a perseguir a los demás para clavarles su tridente ¿estará realmente adorando a Satanás?, en su corazón no hay maldad, en su corazón él sabe que está disfrazado y que es sólo eso, un disfraz y eso que está en su corazón también lo sabe Dios.

Si en una obra de teatro yo participo y a mi personaje lo insulta otro personaje como parte de la obra, ¿acaso me voy a sentir mal o molestar con la persona que interpreta el papel agresivo?, ¿puede alguien ser tan tonto como para confundir la realidad con una interpretación teatral, es decir, confundir su persona de su personaje?

Quizá lo haya... hay de todo en la viña del Señor, pero el Señor no es tonto. Dios no confundirá el juego del niño y su disfraz con una adoración genuina a Lucifer. Dios puede ver el corazón del niño y encontrará ahí alegría, gozo y diversión por un juego de disfraces.

Igual a cuando juegan a "Policías y Ladrones", ¿acaso el "ladrón" del juego está actuando moralmente mal?, ¿debemos regañar al niño que interpreta al "ladrón" en este juego, castigarlo?, ¡it's a fucking game!

Por otro lado, no sé si se supone que el Diablo también conoce el corazón de los humanos, creo que dicen que no, entonces es posible que lo engañemos, es decir, que lo engañen los niños.

¿Hay que respetar al pobre Diablo y no hacerle bromas?, es decir, ¿es una grosería para Satán que le hagamos creer que lo estamos adorando cuando en realidad ni nos importa?

Si creemos que sí, pues entonces por ser groseros con él podríamos pensar que nos querrá "devolver la broma" y hacernos daño, pero ¿Qué no se supone que de cualquier manera el Diablo siempre trata de hacernos daño?, ¿ahora lo haría como algo personal contra nosotros?

Además, si te crees tan bueno y tan religioso entonces tendrás a Dios de tu lado, o eso crees cuando menos, ¿por qué temerle al Demonio entonces?, "no le temo", dirían algunos, "pero ¿para qué provocarlo?".

¿Qué no lo provocamos todos los días haciendo el bien y no el mal como él mismo nos sugiere con sus tentaciones? Ya deberían de estar acostumbrados a desafiar al Diablo y ganarle.

Dios sabe que nos disfrazamos como un juego, no lo hacemos para "adorar" al Diablo y que el Diablo piense lo que quiera, ese es su problema no el nuestro.

Ahora bien, si creemos que la respuesta es "No" (recordando, la pregunta era: ¿Hay que respetar al pobre Diablo y no hacerle bromas) entonces ¿qué nos importa hacerlo? Vamos a disfrazarnos de demonios, brujas, el padre Maciel y otros seres abominables.

Psicológicamente hablando es bueno para un niño disfrazarse de lo que teme porque hará que el temor sea menor. Cuando el niño juega con la fuente de sus miedos éstos perderán fuerza. Por ejemplo, si le da miedo el "monstruo" que está en la obscuridad, por poner algún ejemplo, pues disfrazarse de monstruo hará que lo introyecte, que él mismo sea el monstruo y de esta manera será él quien de terror en lugar de sentirlo, el niño jugará a perseguir a otros y ya no será el perseguido.

Ultimadamente, celebrar el Día de Brujas es hacer una fiesta y en una fiesta hay diversión. Un poco de diversión le viene bien a todos, niños y adultos.

Los que creen que NO debería de celebrarse porque es algo satánico no serán convencidos de lo contrario, pero si tú, estimado lector, tienes tus dudas sobre esto, pues espero que esta reflexión te ayude a tomar una decisión sobre este tema. Y si eres de los que anda diciéndole a todos que no celebren el Halloween pues no lo celebres tú, salva tu alma y la de tus allegados y déjanos al resto que nos condenemos al infierno, porque cuando menos yo, entre tu "Cielo" de fantasía y mi "Infierno" que tampoco existe, prefiero pasármela bien, al fin y al cabo a nadie en realidad le hago daño.

Además, ¿qué tal que use un crucifijo debajo de mi disfraz de Diablo?, ¿se anulan ambos símbolos y quedo neutral? Creo que se me acaba de ocurrir un buen disfraz de "Agnóstico".

Por cierto, los orígenes del Halloween, sean cuales sean, no me importan ahora en lo más mínimo, para mí el significado es muy diferente a lo que pudo haber sido en un principio y eso es lo que importa.

Igual que la Navidad, el Halloween era para mí una fiesta donde se reunía la familia, jugábamos todos los niños y ¡comíamos dulces!, el significado que pudiera tener para otros no me importaba y no me importa.

Una celebración en donde se reúna la familia en buena convivencia y los niños jueguen es una fiesta sagrada, le guste o no a Dios o al Diablo... y ultimadamente al mundo.

¡Feliz Día de Brujas!

¡Happy Halloween!

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