El Círculo

El círculo representa muchas cosas, el vacío por ejemplo, el infinito, la unión y la perfección.

No hablaré aquí del Círculo geométrico porque no soy matemático; como psicólogo con orientación psicoanalista lo más que puedo aspirar es hablar del Círculo como símbolo.

Giotto di Bondon fue un notable pintor, escultor y arquitecto italiano. Se cuenta que el Papa Bonifacio VIII le pidió, por medio de un mensajero, muestras de su arte para ver si era tan bueno como decían y contratarlo para trabajar en Roma.

El Papa recibió un lienzo blanco con un gran y perfecto círculo rojo al centro, lo extraordinario de este dibujo es la manera en que fue hecho: Giotto entintó un pincel de rojo y con un solo trazo continuo dibujó ese círculo perfecto a mano sobre ese lienzo en blanco.

En esta anécdota un círculo habló de la perfección del arte de una persona.

El Compás trazando un círculoDice un dicho: Dime con quién andas y te diré quién eres.

Según este dicho, otro círculo dirá quiénes somos: nuestro círculo de amigos; de hecho, es nuestro círculo de logia quien nos reconoce como masones, por eso respondemos “mis hermanos me reconocen como tal”. Otro círculo habla aquí de quienes somos.

Ahora bien, en psicología, la Teoría Sistémica nos habla de que cada persona pertenece a varios sistemas representados con círculos: el sistema familiar, dentro del círculo de la familia, el sistema de amigos, dentro del círculo de los amigos, el círculo del trabajo, etc.

La teoría sistémica trata del cambio, básicamente dice que un cambio en cualquiera de estos círculos provocará a su vez otro cambio en otro círculo, de manera que el problema manifiesto que se trae a terapia puede ser tratado desde otro flanco ya que todo repercute en la persona.

Y es cierto, todos estamos inmersos en diferentes círculos sociales, pero dentro de estos círculos están otras personas; compartimos los círculos con otros y nos movemos a través de ellos.

Los círculos sociales entonces resultan que son cadenas, pero no en el sentido de esclavitud, al contrario, son cadenas de unión y fuerza, estamos conectados, enlazados con el resto de personas de este planeta en diferentes grados; por cierto, el símbolo de los grados también es un círculo.

El Compás simboliza, entre otras cosas, la igualdad, porque cada punto de la circunferencia que dibuja está a la misma distancia del centro.

Antiguamente se utilizaba el compás para dibujar escuadras perfectas a partir de dos círculos, se cruzaban las líneas que atravesaban el centro de los círculos marcados por el compás y la intersección de las circunferencias. La Escuadra a partir del Compás, la rectitud a partir de la igualdad.

El círculo, cuando lo visualizamos en movimiento sobre su propio eje, se convierte en una esfera, y esa es precisamente la forma que toman las estrellas, planetas y lunas y también las piedras de los ríos, que ruedan y se desbastan hasta quedar esféricas.

La piedra desbastada que podemos ver junto a la Columna J, es cúbica, porque así sirve como elemento de construcción de una estructura física real, pero espiritualmente, nuestra piedra desbastada sería esférica, ya que representa así la perfección.

Don Hermenegildo Torres, fundador del PUP, Partido Único de Pendejos, entre sus Clasificaciones de Pendejos tenía la del “Pendejo Esférico”, ese es Pendejo por donde lo veas.

Y sin embargo creo que así debemos ser, no pendejos, sino simbólicamente esféricos, que seamos los mismos por donde nos miren.

El círculo es un símbolo muy poderoso, me refiero a que tiene muchas interpretaciones y usos metafóricos, en otras palabras, tiene mucha enseñanza y el conocimiento es poder.

Como figura geométrica, el círculo no tiene lados, pero socialmente hablando sí los tiene, tiene dos, el lado de adentro y el de afuera. Estamos dentro o estamos fuera de un círculo.

El profano está frente al Templo, es decir fuera y el Masón dentro, es necesario que sea así porque los temas que tratamos y las ideas que compartimos deben de caer en un lugar seguro, en tierra fértil para que crezcan y luego nos regrese un fruto que sea alimento para nuestra mente y espíritu.

Si seguimos la circunferencia del círculo veremos que terminamos donde empezamos, aprendiendo así que lo que es el final se convierte en el principio, todo vuelve al origen.

El círculo representa también un ciclo, algo que inicia, se desarrolla y termina para volver a empezar inmediatamente. El ciclo del agua es un ejemplo perfecto, empezamos a explicarlo diciendo que el agua se evapora de los mares, luego se mueve en forma de nube y cae como lluvia sobre la tierra y forma ríos que se unen nuevamente con el mar, pero bien podríamos decir que el ciclo inicia con el agua que corre en los ríos, ¿dónde inicia y dónde termina un círculo? Lo que sí sabemos es que para que un ciclo fluya tiene que ser cerrado, por eso se aconseja “cerrar ciclos” en nuestra vida, porque si no fluimos nos estancamos como el agua.

El número PI es la proporción del diámetro del círculo con su circunferencia, explica que el diámetro de un círculo cabe 3.14 veces en su circunferencia, 3.14 y luego una cantidad infinita de decimales para ser más claro.

Si el Universo es matemáticas puras, entonces, según los estudiosos de la Torá, el Nombre de Dios es el número PI, lo cual parece lógico, siendo Dios infinito su nombre también lo es, además el hecho de jamás poder decirlo completo lo convierte forzosamente en Sagrado.

“Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado a vosotros.” Éxodo 3:14… curiosamente.

¿Qué podemos aprender del número PI contenido dentro del círculo? Pues para empezar que lo infinito existe y puede convivir perfectamente con nosotros y que no hace falta conocer TODOS los decimales para hacer cálculos con exactitud útil y práctica. Para ser útiles, no necesitamos perfección, si esperas a ser perfecto para hacer algo, jamás lo harás.

Me sorprende, como algo tan sencillo como el círculo, algo que hasta se usa para representar al culo, nos puede dar tanta LUZ.

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