Los Comediantes y la Verdad

En un artículo menciono que las películas son una buena fuente de conocimiento, pero para saber la verdad hay que escuchar chistes.

Anthony de Melo, sacerdote jesuita y autor de varios best sellers, decía que el camino más corto entre el hombre y la verdad era un cuento. Creo que tiene razón, por eso Jesucristo contaba cuentos, les dicen parábolas, pero son cuentos al fin.

 

Los comediantes, para mi como agnóstico, son como los sacerdotes para alguien religioso, son quienes poseen la Verdad.Un tipo de cuento, y que de hecho creo yo que es un camino más eficaz aún, es el chiste.

El chiste tiene una particularidad, y es que si nos da risa entonces podemos asegurar que nos ha penetrado, es decir, ha traspasado nuestras defensas y ha hecho que reaccionemos de la manera más sincera que tiene el hombre: soltando una carcajada.

Si un chiste nos da risa, entonces es una verdad, tiene un significado y entre más risa nos dé, más importante es este significado para nosotros.

Los comediantes que platican historias como chistes, como Polo Polo o Jim Gaffigan, hablan de cosas cotidianas, hechos que nos pasan a todos e ideas que todos hemos tenido… y nos da risa, ¿por qué?

Simplemente porque tienen razón, no mienten, dicen la pura verdad, y entre más cierto sea lo que dicen más risa nos da.

Jim Gaffigan hace algo que sólo lo he visto hacer a él: habla con una voz más aguda como diciendo lo que el público está pensando de él, y es ¡ALUCINANTE!, muy gracioso en realidad. Inicia su acto entrando en escena y antes de presentarse empieza a decir con un todo alto de voz “este tipo es muy pálido… y su camisa parece un mantel… me pregunto si será una camisa o una blusa… se me hace que trae puesta una blusa de su mamá… y sus pantalones se ven sucios…” todo como si se escuchara el pensamiento del público, y todos rompen en carcajadas… porque es lo que muchos en realidad estaban pensando.

El uso de la verdad como chiste se ha mencionado mucho hasta en algunas series de televisión, se ha dicho exactamente “es gracioso porque es verdad”, así que obviamente no estoy aquí descubriendo el hilo negro, pero sí quiero darle otro sentido.

El chiste podemos usarlo como una herramienta de auto conocimiento. ¿qué tipo de chistes te gustan?, eso puede decir mucho de ti. Por ejemplo, he notado que a mujeres cuyos padres les han fallado en algún sentido grave les gustan mucho los chistes de maricones. Es una manera de quitarle poder al hombre y burlarse de él, de no verlo como una amenaza.

Aquí un ejemplo de un chiste de matrimonio:

Le dice el marido a su mujer

-          ¿Te acuerdas qué felices éramos hace 20 años?

-          Pero… hace 20 años no nos conocíamos…

-          ¡Pues por eso!

Si este chiste te causó mucha gracia, mucha como para haber levantado la cara para poder reírte a gusto… ¿qué crees que quiere decir de tu relación actual?, y si no fue así, igual te pregunto, ¿qué crees que quiere decir de tu relación actual?

Aquí otro chiste.

Estaban dos políticos de partidos diferentes afeitándose en la barbería y pregunta el barbero a uno de ellos:

-          ¿Le pongo loción jefe?

-          No maestro, muchas gracias, no me ponga porque luego mi mujer va a decir que huelo a casa de putas.

-          A mí sí póngame maestro – dice el otro político – al cabo mi mujer no sabe a lo que huelen las casas de putas.

Recuerda los chistes que más gracia te hayan causado y trata de pensar qué fue lo que te hice reír, cuál es la verdad encerrada en el chiste que tu mente descubrió causándote risa, ¿qué dice de ti esta verdad?

Indagar la verdad puede ser como buscarse problemas gratis… y apropósito de eso, aquí otro chiste para finalizar, este del gran comediante español Eugenio.

6 de la mañana, baja edad media, un caballero se acerca a la puerta de un castillo, llevaba el yelmo torcido, la armadura aboyada, la maya de acero hecha jirones, el caballo cojeando y él todo golpeado.

Se asoma el Rey desde una torre y el caballero le dice:

-          Mi Señor, vengo de serviros como os merecéis, castigando a vuestros enemigos de oriente.

-          Pero ¿qué dices? – Responde el Rey – Si yo no tengo enemigos en oriente…

-          ¿Ah no? – dice sorprendido el caballero – Pues a partir de ahora ya los tenéis.

Mira más comediantes, escucha más chistes, y conócete tú mismo.

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