¿Cómo decirle a alguien “te amo”?

Debería de ser fácil de decir, pero para muchos no lo es.

Muchos deseamos poder decírselo a alguien por quien realmente tenemos ese sentimiento pero algo no nos lo permite, algo detiene las palabras en nuestra boca y sólo nuestros ojos lo expresan junto con la frustración por la palabra guardada.

Después de mucho pensarlo, creo que he encontrado la solución, creo que sé cuáles son los dos requisitos que deben de existir para que podamos decirle a alguien “te amo” con facilidad.

Claro, estoy suponiendo que no pretendemos engañar a la persona al decirle esas palabras, asumo que lo que queremos decir es la verdad, porque decirle a alguien “te amo” sin sentirlo sólo para engañarlo no es tan complicado, sólo basta tener muy poca vergüenza y para eso no hace falta preparación. Estoy seguro que mi lector no busca engañar, así que prosigamos.

¡Te amo! y sólo sonríes...Bien, precisamente ese es el primer requisito para poder decirle a alguien “te amo”, que seamos sinceros, que lo que digamos sea cierto, que en verdad sintamos amor por esa persona.

Y aclaro, “amor” no es deseo sexual, “amor” se puede sentir no sólo por nuestra pareja, sino, obvio, por nuestros hijos, nuestros padres, nuestros hermanos y nuestros amigos.

No es común pero tampoco es extraño decirle a un amigo “te amo”, y esta recomendación mía funciona tanto si queremos decirle “te amo” a nuestra pareja como si queremos decirlo a nuestros amigos o hermanos.

Si el primer requisito para decirle a alguien “te amo” es que esa persona realmente nos importe, el segundo requisito es que no nos importe tanto. No es contradicción, en seguida lo explicaré.

Decir “te amo” nos expone. No hay nada más frustrante que decir por primera vez un “te amo” y que nos respondan con un “a mí me caes bien”.

El primer “te amo” es el más difícil, pero si esa persona nos importa tanto como para amarla y a la vez no nos importa tanto como para que nos sintamos realmente mal porque no nos ame o cuando menos que no nos lo diga, entonces será más sencillo decirlo.

Se entiende esta idea más fácilmente con los hijos: los amamos, de eso no cabe duda, pero hay ciertas edades en las que ellos no comprenderán nuestras acciones y quizá piensen mal de nosotros; podemos decirles “te amo” y ellos podrán responder incluso con un “te odio” y sin embargo no nos será difícil repetirles “te amo”.

Los hijos nos importan, de hecho, son lo absolutamente más importante, y sin embargo al mismo tiempo no nos importan, es decir, no nos importa que por un momento piensen mal de nosotros porque les causamos dolor al llevarlos a vacunar, los vacunamos por amor, porque nos importan y al mismo tiempo porque NO nos importa qué piensen de nosotros en ese momento; si en ese momento creen que somos malos, que así sea, nosotros sabemos que la vacuna es necesaria, no nos detendremos sólo para ahorrarles un pequeño dolor.

Podremos decirle “te amo” a quien nos importe tanto como para amarlo y que al mismo tiempo no nos importe tanto como para que nos duela lo que piense de nosotros.

“Te amo, independientemente de que tú me ames a mí o no, independientemente de lo que tú pienses u opines de mí”.

“Te amo porque me importas lo suficiente, si me importaras más, no podría amarte, más bien te temería”.

“Si me importaras más, querría tenerte siempre y viviría apegado a ti, enfermo por no perderte y preocupado de lo que sientas por mí”.

“Sé que te amo porque me importas sólo lo suficiente”.

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