La terapia presencial presencial, es decir, en persona físicamente frente a frente, es siempre mejor que la terapia en línea, sin embargo la tecnología permite trabajar adecuadamente una terapia a distancia.

Hay dos modalidades comunes de terapia a distancia, una es por intercambio de correo, que de hecho tiene más de 100 años de hacerse, aunque ahora es más rápido por el correo electrónico.

En esta modalidad de correo el cliente le escribe al terapeuta y éste le responde, obviamente. Pueden intercambiarse muchos correos con mucha información, pero esto es más bien utilizado para asuntos muy breves y sencillos. Por mi parte este servicio NO TIENE COSTO. Lo tomo como una especie de servicio social, sin que con esto quiera hacerme ver como una persona altruista. Simplemente no me cuesta más que mí tiempo y tiempo tengo para responder unos cuantos correos, aunque si en un futuro éstos llegan a ser muchos, quizá sí tenga que cobrar por ello.

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La segunda modalidad de terapia a distancia es el chat o video chat. En el caso del chat se escriben en tiempo real el cliente y el terapeuta. Si se usa para consultar algo que de cualquier manera se podría consultar en un correo, entonces creo que funciona muy bien, pero no creo que funcione en una terapia propiamente dicha, se pierde mucha información muy importante al ver sólo texto.

Para una terapia en forma, lo mínimo para realizarla correctamente sería video chat, es decir, una video llamada. Ahí ambas partes pueden verse y hablarse casi como si estuvieran físicamente en la misma habitación. En un artículo escribo los pros y los contras que yo veo en esta situación de terapia en línea, y como dije en un principio, prefiero siempre la terapia presencial, pero si esta no es posible, entonces la terapia en línea sería una válida segunda opción.

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